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Cuando los negocios son buenos para el medio ambiente EcoPlanet Bamboo en Nicaragua



28 de Marzo de 2013—Más del 17% de las emisiones de dióxido de carbono provienen de la deforestación de los bosques, por lo que ocupan el tercer lugar como fuente de emisiones de gases de efecto invernadero. Y, a medida que aumenta la población mundial, la demanda de madera sigue creciendo. La sustitución de las maderas duras por una alternativa sostenible sería una manera sencilla de reducir las emisiones. Pero, ¿cómo?

Está el bambú. Crece rápidamente, necesita poca agua, absorbe dióxido de carbono, y sobrevive al corte para volver a crecer hasta la siguiente cosecha en tres a siete años. También resulta ser más fuerte y más flexible que la madera dura. El mundo no ha adoptado aún al bambú para sus necesidades de madera por una razón en particular: no se ha logrado un suministro constante y significativo de materia prima a las industrias que usan la madera tradicional.

EcoPlanet Bamboo tiene planes para lograr esto y tiene la visión de convertir el bambú en la madera del siglo XXI.

“Todo lo que pueden hacer las maderas duras, el bambú lo puede hacer mejor, y de manera sostenible”, dice Troy Wiseman, director ejecutivo del Grupo EcoPlanet Bamboo. “La limitación ha sido que los productores no han llegado a una escala y profesionalismo suficientes para acceder a los mercados que se necesitan para que esta industria despegue. Esto es lo que planeamos hacer”, agrega.

Al buscar una ubicación cercana a Estados Unidos, EcoPlanet Bamboo decidió basar sus operaciones en Nicaragua. Esta inversión, respaldada por garantías de US$27 millones del Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA), está financiando la compra y conversión de tierras degradadas en plantaciones comerciales para la venta y exportación de fibra de bambú. La empresa planea establecer una planta de procesamiento previo para la producción y venta de su fibra de bambú, que cuenta con la certificación del Consejo de Administración Forestal. Este producto se destinará a productores estadounidenses y multinacionales de madera para su uso en industrias como laminados y compuestos para construcción y muebles, producción de pulpa y papel y generación de energía renovable. Los residuos y cañas de menor valor se utilizarán para producir energía de biomasa para alimentar las necesidades de la empresa, y los excedentes se venderán a la red local.

La garantía del MIGA fue fundamental para este cliente: “En palabras simples, el respaldo del MIGA nos permitió duplicar nuestra inversión en Nicaragua”, dice Wiseman.

EcoPlanet Bamboo eligió estratégicamente el sitio de sus plantaciones nicaragüenses cerca de los abundantes ríos del país, para aprovechar el transporte por agua cuando el bambú esté listo para la cosecha y el embarque. La ubicación de El Rama tiene además un beneficio particular desde una perspectiva de desarrollo: las plantaciones están generando empleos para la remota costa atlántica, una de las regiones más pobres de Nicaragua.

El impacto del nuevo proyecto en la economía local —incluida la creación de trabajos, la mejora de la tierra, y el perfeccionamiento  de habilidades de los trabajadores— ya es evidente. La inversión inicial de la empresa en Nicaragua ha generado más de 300 puestos de trabajo en una zona con alto desempleo y ha transformado 1.942 hectáreas de tierras degradadas en plantaciones de bambú, mejorando la biodiversidad y reduciendo la presión sobre los bosques circundantes. EcoPlanet Bamboo es diligente en la contratación de proveedores locales y la creación de empleo indirecto. La filosofía de la empresa garantiza que las contribuciones a las comunidades locales promuevan buenas relaciones, respalden la educación y mejoren los medios de subsistencia.

“Se trata de una inversión fuerte que trae normas internacionales, así como responsabilidad social y ambiental a una de las áreas menos desarrolladas de Nicaragua”, señala Marlon Valdivia Campos, asesor en la sede de la empresa en América Central. “En una zona donde había poco trabajo, EcoPlanet Bamboo está empleando a cientos de jefes de familia, creando empleo indirecto y difundiendo una cultura de progreso”.

La firma valora poder emplear a trabajadores que de otro modo podrían ser marginados. El 37% del personal es femenino y, entre estas mujeres, más del 30% son supervisoras. EcoPlanet Bamboo no teme contratar personas con discapacidad: si están dispuestas a adaptarse y pueden trabajar, obtienen un empleo. Además, un programa de alfabetización interno cuenta con 11 egresados.

En un hito importante para el ámbito forestal y el del cambio climático, en noviembre pasado EcoPlanet Bamboo se convirtió en la primera empresa que recibió la validación del carbono mediante el Estándar Verificado de Carbono por sus plantaciones de bambú en Nicaragua. En un país y una categoría que no se han beneficiado tradicionalmente de un importante financiamiento del carbono, este logro consolida los impactos sociales y ambientales que la compañía está haciendo a nivel local, regional e internacional.

La decisión de EcoPlanet Bamboo de establecerse en Nicaragua también señala los grandes avances que el país ha realizado para atraer inversiones. Durante la última década, Nicaragua ha mantenido políticas macroeconómicas disciplinadas que han respaldado las tasas medias de crecimiento de alrededor del 3,5%, incluso en medio de una recesión económica global. Según el Banco Mundial, la relación del Gobierno con el sector privado ha mejorado notablemente. Esto incluye el logro de un amplio consenso sobre la necesidad de mantener la estabilidad macroeconómica, promover la inversión privada nacional y extranjera y abordar la rezagada productividad y competitividad de las exportaciones. Las exportaciones agrícolas no tradicionales —como el bambú— son un área clave de crecimiento para el país.

Sin duda, la inversión de EcoPlanet Bamboo en Nicaragua representa una gran promesa para el país y la región insuficientemente desarrollada en la que se asienta. Esto, junto con la visión de la empresa de transformar la industria de la madera y reducir su significativo efecto sobre el cambio climático, significa que muchas cosas dependen de los viveros de plántulas que salpican las plantaciones de EcoPlanet Bamboo. Estas plantas jóvenes sembradas a mano y alimentadas durante al menos tres meses antes de ser plantadas en los campos, son símbolos de esperanza, y son un muy buen negocio.

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